Ya había leído bastante acerca de la importancia de aprender a valorar el presente, las cosas que tenemos sobre las que no. Las enseñanzas que suelen salir de libros de "autoayuda" (que no pretenden serlo), o principios que uno trata de cultivar. Y mi respuesta ante esto siempre era de aceptación, de ponderación tal vez, o incluso de hacer el papel de profeta de este principio del valor de las cosas en nuestra vida. Pero hace poco tiempo comprendí que, en medio de todas esas enseñanzas, no lo había internalizado realmente.
En verdad es importante la experiencia para el aprendizaje. Para corregir errores, para mirar desde otros lados; para escarmentar, o simplemente para crecer... La propia experiencia se podrá contar en un libro, pero nunca ser verdaderamente transmitida. Te podrán contar vivencias de ajenos; pero nunca aprenderás tanto como viviéndolo por vos mismo, como lo que se siente la cachetada del padre al hijo. Como cuando tienes miedo de perder a alguien. Como cuando ganas un premio o te gradúas o das un primer beso. Todos podrán encontrar las mejores palabras para describir una vivencia. Pero ni las mas excepcionales descripciones de la historia literaria igualará a lo aprendido por uno mismo. Lamentablemente, a veces tambien es necesario caer y golpearse las rodillas (esas caídas que de chico nos dejaban las piernas peladas), para mirar la cicatriz y entender por dónde no tenemos que andar corriendo.
Lo que aprendí hace poco es que, en verdad a pesar de algunas angustias que no me dejan en paz a veces, siempre tengo el sol en el patio de mi casa. Un sol que no cambio por nada, y me hace sentir la persona más dichosa y afortunada del mundo. Aprendí a valorar por encima de las tardes grises que me invadían, las sonrisas que no dejaba que me invadan también, y si por un instante, acaso accidentalmente lo hago, se llena de tanta luz mi vida, que siento que en vez e reflejarse, el sol realmente está en el patio de mi casa...
2 comentarios:
Es un gustazo leerla compañera!
Cuanta emoción y sinceridad hay en su texto.
Besos!!!
m10!
anya
bellísimo relato
se siente tan real y lo es
el sol de un niño
cariños
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